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Recobra el oxígeno para vivir en plenitud y alcanzar madurez en Cristo. Así como el oxígeno es necesario para mantener la vida orgánica de los seres vivos, la oración es la respiración del espíritu humano que permite al creyente vivir su fe en plenitud y alcanzar la madurez en Cristo. A medida que los creyentes y las iglesias recuperan el ejercicio de los dones y ministerios bíblicos, van descubriendo también una poderosa fuente de bendición natural y de ministerios fructíferos. Uno de ellos es la oración. En La oración en el ministerio, el doctor Pablo A. Deiros no sólo comparte información precisa sobre la oración, sino un llamado radical para que aprendamos a usarla en nuestra vida personal, y la pongamos en ejercicio en la misión que nos fue asignada.
“En la oración modelo (el Padrenuestro), Jesús nos recuerda que antes de mirar hacia adentro es necesario mirar hacia arriba. Antes de mirar hacia el yo, es necesario mirar hacia Dios. Esta es la esencia de la alabanza, como primer gesto del creyente hacia Dios, al entrar en contacto con él por medio de la oración. Cuando miramos hacia arriba, hacia Dios, lo primero que debemos hacer es alabarle. Y cuando lo alabamos, lo hacemos por lo que él hace en nuestras vidas.” (Page 35)
“La alabanza es la glorificación de Dios, especialmente mediante la exaltación de sus perfecciones. Esto tiene que ver con lo que él es, pero especialmente con lo que él hace. Generalmente, la alabanza se expresa a través de la música y el canto, pero la oración de alabanza es un componente muy importante en este proceso. Alabamos al Señor con lo que decimos en oración. Le dirigimos a él palabras que suponemos son de su agrado. Le ofrecemos el sacrificio de palabras buenas y hermosas para regocijo suyo.” (Page 34)
“‘La oración es y continúa siendo el impulso nativo y más profundo del alma del ser humano.’” (Page 18)
“Quizás la definición cristiana más antigua de la oración es la que dio Evagrius Ponticus, un monje del desierto de Ibera en el Ponto (346–399). Según él: ‘La oración es el ascenso de la mente a Dios.’ El trasfondo neoplatónico de esta declaración es claro, y restringe y falsifica el significado de la oración. Para Agustín de Hipona (354–430), la oración ‘es hablar a Dios’ (locutio ad Deum), con lo cual el énfasis cae sobre el lado humano de la oración. Para Martín Lutero (1483–1546) la oración no era tanto una acción como una reacción, basada sobre la Palabra de Dios precedente, que la hace posible.” (Page 30)
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Oscar Vega Vera
4/1/2019
Rogelio Gómez Fernández
4/1/2019